
En esta estación si existe una planta que decora gran parte de las paredes de piedra de nuestra isla es la vidalba -clemátide, en español-; una enredadera que florece en otoño-invierno y que decora con una especie de campanilla aterciopelada nuestros muros. Se trata de una enredadera con hojas de forma diversa, desde dentadas a trilobadas o enteras, y con flores en forma de guirnalda con cuatro o cinco tépalos de color blanquecino, crema o ligeramente morado y gran cantidad de estambres.